Las minutas de la Fed revelaron que tres de los doce miembros del FOMC querian subir las tasas de interes, no mantenerlas ni bajarlas, en una senal de disidencia hawkish inusual.
3 puntos importantes
- La tasa de fondos federales se mantiene en el rango de 3.50% a 3.75%, pero tres miembros del comite pidieron subirla.
- Es inusual que tres votos disidentes apunten en la misma direccion “dura” al mismo tiempo, segun analistas.
- El mercado redujo su expectativa de un recorte en septiembre tras conocerse el documento.
Cuando la Reserva Federal de Estados Unidos publicó este miércoles 19 de agosto las minutas de su reunión de política monetaria del 28 y 29 de julio, la mayoría de los analistas esperaba encontrar el respaldo habitual a mantener las tasas sin cambios. Lo que encontraron fue algo distinto: tres de los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) manifestaron su desacuerdo porque, en su opinión, la tasa de referencia debía subir, no mantenerse ni mucho menos bajar. Los tres disidentes fueron identificados en las minutas: Beth Hammack, presidenta de la Fed de Cleveland; Neel Kashkari, presidente de la Fed de Minneapolis; y Lorie Logan, presidenta de la Fed de Dallas. Los tres coincidieron en preferir un alza de un cuarto de punto porcentual en esa reunión.
La tasa de fondos federales se mantiene en el rango de 3.50% a 3.75%, el nivel en el que ha estado desde julio. Pero la disidencia hawkish —es decir, a favor de una política monetaria más restrictiva— es inusual en el contexto actual, donde buena parte del mercado ha estado apostando por recortes antes de fin de año. En la historia reciente del FOMC, es poco común que tres votos disidentes apunten en la misma dirección “dura” al mismo tiempo, lo que ha llevado a varios analistas a describir esta reunión como un punto de quiebre en el discurso interno del banco central.
Qué dicen los datos detrás de la disidencia
Según las minutas, los tres disidentes argumentaron que la inflación, aunque mostró señales de moderación en julio, seguía por encima del objetivo del 2% de la Fed de una manera que justificaba mayor cautela, no menos. El desempleo, por su parte, se mantuvo estable en 4.1%, un nivel que el comité interpreta como señal de que el mercado laboral no está en riesgo inmediato, lo que le da a la Fed margen para priorizar el control de precios sobre el estímulo al empleo.
El argumento de fondo de los disidentes es relativamente sencillo de entender: si la economía sigue generando empleo y el desempleo no sube, no hay una razón urgente para bajar las tasas y arriesgarse a reavivar la inflación. Es la misma lógica que ha guiado a bancos centrales de otras partes del mundo en ciclos anteriores, cuando el temor a “declarar la victoria demasiado pronto” sobre la inflación terminó obligando a nuevas subidas de tasas meses después.
Este giro cambia la lectura que el mercado tenía sobre el camino de las tasas hacia la reunión de septiembre. Antes de la publicación de las minutas, buena parte de los inversionistas apostaba a un recorte en la reunión del 15 y 16 de septiembre. Después de conocerse el documento, esa probabilidad cayó a 32.6%, según datos de mercado citados por Bloomberg y CNBC, una caída marcada frente a las expectativas de apenas unos días antes.
Por qué esto no es solo un tecnicismo de Wall Street
Las minutas del FOMC no son un documento cualquiera: son el resumen oficial de las discusiones internas de las personas que deciden, literalmente, el precio del dinero en la economía más grande del mundo. Cada palabra se analiza línea por línea porque de ahí se desprenden señales sobre hacia dónde se mueve la política monetaria en los próximos meses, algo que afecta directamente el tipo de cambio, el apetito de riesgo en los mercados bursátiles y, eventualmente, el costo del crédito en economías dolarizadas o con fuerte exposición al dólar, como varias de América Latina.
Una Fed más cautelosa con las tasas significa, en términos prácticos, que el costo del crédito —hipotecas, préstamos personales, tarjetas de crédito— seguirá siendo alto por más tiempo del que muchos esperaban hace apenas unas semanas. Para quienes tienen ahorros en cuentas que pagan intereses ligados a la tasa de referencia, en cambio, la noticia es positiva: los rendimientos se mantendrán elevados, algo que beneficia a quienes privilegian instrumentos de ahorro conservadores sobre inversiones de mayor riesgo.
La primera gran prueba de Kevin Warsh
El nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, quien reemplazó a Jerome Powell al frente del banco central, tendrá su primera gran oportunidad de aclarar el rumbo de la política monetaria el 28 de agosto, cuando ofrezca su primer discurso como presidente en el simposio de Jackson Hole, cuyo tema este año será “Innovación financiera: implicaciones para los pagos y la política monetaria”. Jackson Hole es, desde hace décadas, el evento donde los presidentes de la Fed suelen dar las señales más claras del año sobre su pensamiento, por lo que el mercado llegará a esa cita con más atención de lo habitual.
Warsh llega al cargo en un momento particularmente delicado: debe convencer a los mercados de que la Fed mantiene su independencia y su enfoque técnico, mientras gestiona una junta con posturas cada vez más divididas entre quienes ven la inflación como una amenaza persistente y quienes priorizan evitar un freno brusco al empleo. Su discurso en Jackson Hole será, en ese sentido, mucho más que un trámite protocolario: será la primera señal real de en qué campo se inclina el nuevo liderazgo del banco central.
Hasta entonces, el mercado seguirá interpretando cada palabra de las minutas de julio como una pista sobre qué hará la Fed en septiembre, y es probable que la volatilidad en bonos, acciones y el dólar se mantenga elevada mientras se acerca esa fecha.
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