La inteligencia artificial consume tanta energía que una empresa ya vale más de $1.000 millones por intentar controlarla

La carrera por construir modelos más avanzados está creando un problema que no puede solucionarse únicamente con mejores algoritmos: los centros de datos necesitan cantidades enormes de electricidad. La presión sobre las redes eléctricas ya está generando una nueva industria dedicada a administrar cuándo y cómo debe consumirse esa energía.

Emerald AI, una empresa que desarrolla software para reducir o desplazar el consumo de centros de datos cuando las redes se encuentran bajo tensión, recaudó $150 millones y alcanzó una valoración de $1.050 millones.

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Emerald AI se convirtió en una empresa valorada en más de $1.000 millones después de una nueva ronda de inversión. Su tecnología permite modificar temporalmente ciertas cargas informáticas para evitar que los centros de datos consuman toda su energía durante los periodos de mayor demanda. La propuesta busca convertir estas instalaciones en usuarios más flexibles de la red eléctrica.

El costo físico de una tecnología digital

Cada interacción con una herramienta de inteligencia artificial activa servidores que realizan cálculos y consumen electricidad. Los procesadores también generan calor, por lo que requieren sistemas de refrigeración que aumentan todavía más el gasto energético.

Cuando miles de usuarios solicitan respuestas, imágenes o videos al mismo tiempo, la demanda puede alcanzar niveles importantes. Entrenar modelos avanzados requiere además operaciones continuas durante periodos prolongados.

Por esta razón, las compañías tecnológicas están buscando electricidad mediante contratos a largo plazo, nuevas plantas y acuerdos con proveedores de energía. Sin embargo, construir capacidad adicional requiere tiempo y puede generar oposición de las comunidades afectadas.

¿Cómo podría ayudar Emerald AI?

No todas las tareas de un centro de datos poseen la misma urgencia. Algunas pueden detenerse durante unos minutos, ejecutarse en otra instalación o trasladarse a un horario con menor demanda, una práctica relacionada con lo que se conoce como respuesta de la demanda eléctrica.

El software de Emerald AI busca identificar qué procesos pueden modificarse sin afectar servicios esenciales. Cuando la red eléctrica enfrenta un periodo crítico, el centro de datos podría reducir temporalmente ciertas operaciones y reanudarlas posteriormente.

Esta flexibilidad puede ayudar a evitar picos de consumo, pero exige coordinación precisa. Un error podría retrasar procesos importantes o afectar la disponibilidad de los servicios.

Los negocios que crecen alrededor de la IA

Los grandes modelos han impulsado la demanda de chips, memoria, refrigeración, construcción, energía y redes. Esto significa que parte del valor económico de la inteligencia artificial se distribuirá entre empresas que no desarrollan asistentes o generadores de imágenes.

Emerald AI intenta posicionarse en una de esas capas. Su valoración refleja tanto el crecimiento esperado como la urgencia de encontrar soluciones para una infraestructura sometida a una presión cada vez mayor.

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Conclusión

La valoración de Emerald AI demuestra que la electricidad se está convirtiendo en uno de los principales límites para el crecimiento de la inteligencia artificial. No será suficiente construir procesadores más rápidos si las redes no pueden alimentarlos de manera estable.

Las compañías que logren reducir, trasladar o coordinar ese consumo podrían ocupar una posición estratégica. La próxima gran innovación de la IA quizá no sea un modelo capaz de responder mejor, sino una infraestructura capaz de mantenerlo funcionando sin sobrecargar el sistema energético.

Este artículo tiene fines informativos y no constituye asesoría financiera ni recomendación de inversión.

Fuente: Reuters

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