Brasil anunció inversiones cercanas a 2.300 millones de reales, aproximadamente $444 millones, para construir infraestructura de inteligencia artificial y reducir su dependencia de plataformas extranjeras. El plan distribuye proyectos importantes entre proveedores chinos y estadounidenses, una decisión que combina objetivos tecnológicos con una estrategia de autonomía internacional.
Uno de los proyectos estará ubicado en Rio Grande do Norte y recibirá aproximadamente 1.000 millones de reales para adquirir un supercomputador destinado a inteligencia artificial. Otro utilizará cerca de 1.300 millones de reales en Rio de Janeiro para desarrollar infraestructura y modelos en colaboración con Huawei e iFlytek.
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Brasil quiere instalar uno de los sistemas de IA más potentes de la región, desarrollar modelos en portugués y capacitar a miles de profesionales. Nvidia aparece como proveedor esperado para el supercomputador del nordeste, mientras Huawei e iFlytek participarían en el proyecto de Rio de Janeiro. Las iniciativas deberían avanzar por etapas y alcanzar operación hacia finales de 2027.
Más que comprar una computadora poderosa
Un supercomputador permite entrenar modelos con grandes cantidades de datos, realizar investigaciones científicas y ofrecer capacidad a universidades, empresas e instituciones públicas. Sin esa infraestructura, los desarrolladores latinoamericanos dependen de servicios extranjeros y pagan por utilizar recursos ubicados fuera de la región.
Brasil también quiere crear modelos adaptados al portugués y a sectores específicos. Los modelos generales pueden comprender el idioma, pero no necesariamente dominan las expresiones locales, la legislación o los documentos técnicos utilizados por instituciones brasileñas. Entrenar sistemas propios puede mejorar su desempeño y conservar mayor control sobre los datos.
Un equilibrio entre China y Estados Unidos
La participación de compañías de ambos países no es accidental. Brasil intenta evitar una dependencia absoluta de un solo proveedor y mantener relaciones tecnológicas con las dos principales potencias del sector. Esa estrategia ofrece opciones, pero también puede crear dificultades de compatibilidad, seguridad y gobernanza.
Los equipos de Nvidia dominan buena parte del mercado mundial de IA. Huawei e iFlytek, por su parte, representan alternativas chinas con experiencia en infraestructura y modelos. Coordinar tecnologías diferentes requerirá estándares claros y profesionales capaces de administrarlas.
Chips abiertos, nube nacional y transparencia
El paquete incluye iniciativas relacionadas con la arquitectura abierta RISC-V, una nube controlada por instituciones brasileñas y un centro dedicado a transparencia algorítmica. Estos componentes muestran que el objetivo no es únicamente aumentar la capacidad de cálculo, sino construir un ecosistema que abarque hardware, servicios, talento y supervisión.
La inversión pública deberá acompañarse de reglas sobre quién podrá utilizar los recursos, cómo se seleccionarán proyectos y qué resultados deberán publicarse. Sin acceso para investigadores y empresas, un supercomputador puede convertirse en una infraestructura costosa con impacto limitado.
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🗺️ Mapa de la nueva infraestructura brasileña
Supercomputador de IA
Infraestructura con Huawei/iFlytek
Chips abiertos
Soberanía de datos
Supervisión algorítmica
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Conclusión
La apuesta de Brasil puede modificar la posición de Latinoamérica dentro de la inteligencia artificial. Contar con infraestructura regional permitiría investigar, formar profesionales y desarrollar herramientas adaptadas a necesidades que los grandes laboratorios internacionales no siempre priorizan.
El éxito dependerá de la ejecución. Comprar equipos es solamente el comienzo: se necesita electricidad, mantenimiento, acceso transparente, datos de calidad y proyectos capaces de producir valor público y económico. Si Brasil coordina esos elementos, la inversión podría convertirse en una referencia para otros países de la región.
Fuentes: Reuters y Agência Brasil
