Wall Street cerro en rojo el 18 de agosto arrastrada por un repunte en los bonos del Tesoro y temores sobre inflacion, lo que anticipa credito mas caro por mas tiempo.
3 puntos importantes
- El S P 500 y el Dow Jones retrocedieron en una sesion marcada por el fenomeno de “buenas noticias son malas noticias”.
- El repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro suele anticipar tasas de interes mas altas por mas tiempo.
- Para los consumidores, esto significa que el credito, desde tarjetas hasta hipotecas, seguira siendo caro mas tiempo del esperado.
Los principales índices de Wall Street cerraron en rojo el martes 18 de agosto, arrastrados por un repunte en los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense y por una creciente preocupación entre los inversionistas sobre la inflación y los precios del petróleo. El S&P 500 y el Dow Jones retrocedieron, en una sesión que reflejó un cambio de humor respecto a las semanas anteriores, cuando el optimismo por un posible recorte de tasas dominaba el mercado.
Tres señales, una misma historia
Detrás de la caída hay tres piezas de información que, vistas por separado, podrían parecer desconectadas, pero que juntas cuentan una sola historia: la de una economía que se resiste a enfriarse tan rápido como algunos esperaban.
La primera es el propio repunte de los rendimientos de los bonos, que suele anticipar expectativas de tasas de interés más altas por más tiempo. Cuando los rendimientos de los bonos del Tesoro suben, los inversionistas exigen retornos más atractivos en acciones para compensar el riesgo adicional frente a un activo considerado más seguro, lo que suele traducirse en presión vendedora sobre las bolsas.
La segunda es la caída en la probabilidad de que la Reserva Federal recorte las tasas en su reunión del 15 y 16 de septiembre, que pasó a 32.6% tras las señales hawkish de las minutas del FOMC. Y la tercera es un dato que sorprendió a los analistas: el índice manufacturero Empire State, que mide la actividad fabril en el estado de Nueva York, subió a 20.6 puntos, su nivel más alto en cuatro años, según cifras de la Fed de Nueva York citadas por CNBC.
Por qué una buena noticia de manufactura asustó al mercado
Puede sonar contradictorio que un dato positivo, como el repunte de la actividad manufacturera, provoque una caída en las bolsas. La explicación está en cómo interpreta el mercado las señales de fortaleza económica en el contexto actual: si la economía crece con más fuerza de la esperada, la Fed tiene menos urgencia para bajar las tasas de interés, porque bajar tasas es, en parte, una herramienta para estimular una economía débil. Una economía que no necesita estímulo es, paradójicamente, una mala noticia para quienes esperaban crédito más barato en el corto plazo.
Este fenómeno, conocido entre analistas como “buenas noticias son malas noticias”, se ha vuelto recurrente en los últimos ciclos de política monetaria, y explica por qué reportes económicos aparentemente positivos pueden generar ventas en Wall Street en lugar de repuntes.
Lo que significa para su bolsillo
Una economía que crece más de lo esperado en manufactura, combinada con una Fed más cautelosa sobre bajar las tasas, se traduce en una realidad concreta para el bolsillo de cualquier persona: el crédito —desde tarjetas hasta préstamos hipotecarios— seguirá siendo caro por más tiempo del que muchos anticipaban hace solo unas semanas. Para quienes planeaban refinanciar deudas o solicitar un préstamo esperando tasas más bajas en los próximos meses, este es un buen momento para revisar esas expectativas y, de ser posible, comparar condiciones actuales en lugar de esperar una baja que podría demorar.
Los inversionistas ahora tienen la mirada puesta en el próximo dato de solicitudes de desempleo semanales, programado para este jueves 20 de agosto, que podría confirmar o matizar la narrativa de una economía estadounidense más resistente de lo que el mercado había asumido. Un dato de desempleo débil reforzaría las apuestas por un recorte de tasas; uno fuerte, como el manufacturero, alimentaría aún más la cautela de la Fed.
